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Escribe Max Grieben
Cuando hablamos de música por masones
siempre citamos a Mozart, Haydn, Sibelius. Pero no podemos olvidar
otro género, el jazz. Tres de sus más grandes compositores
e intérpretes son buenos ejemplos para recordar. Sus comienzos
no reconocen raíces definidas. Como el tango, el jazz también
lleva en sus venas mezcla de sangre. En ambos casos, hay un denominador
común inicial de bajos fondos y de exclusión social.
Pero los dos lograron el reconocimiento universal y alcanzaron la
categoría de géneros hechos y derechos. No se puede
decir hoy que el jazz es exclusivo de gente de color, o afro americanos,
que es como consideran que es más apropiado que los llamen
en los Estados Unidos. Para nada. Hoy es música y punto.
Buena música para todos, sin saber de color de piel o de
fronteras.
¿Quiénes
fueron responsables de que los muros se derrumbaran? Pues algunos
músicos que tuvieron la gran virtud de ser intérpretes
geniales. Tomemos tres ejemplos de esto último y que además
tenían algo en común, que veremos más adelante.
Con seguridad cuando usted piensa en el jazz en su forma más
pura, no lo asocia automáticamente con Louis Armstrong, Edward
Kennedy, Duke Ellington o William Count Basie. Vale la pena entonces
repasar algunos aspectos de sus vidas:
Louis Armstrong
(1900-1971) nació en nueva Orleáns y como autodidacta
aprendió a tocar el clarín, clarinete y la corneta.
De chico seguía a los músicos que regresaban de un
entierro tocando temas alegres. Tomó algunas clases de trompeta,
no muchas, con King Oliver. El genio hizo el resto. Con solo 17
años ya tocaba en la banda Kid Ory, en Nueva Orleáns.
Pero su ciudad natal le quedó chica y a los 22 años
integró el conjunto de su antiguo maestro King Oliver, Oliver´s
Creóle Jazz Band, en Chicago, el sanctasanctórum del
género. Pero en 1925, en una breve estadía en Nueva
York, había conocido con sus Hot Five lo que era tener una
banda propia, repitiendo la experiencia en 1928 con los Hot Seven.
Revolucionó el Jazz porque él consideraba que el virtuosismo
del intérprete tenía que destacar sobre la calidad
del conjunto. Cuando ya era un clásico del género
conoce Hollywood: Cabin in the Sky (1943), Jam Session (1944), High
Society (1956), The Five Pennies (1959), Hello Dolly! (1969), son
algunos de los films en donde aparece con sus bandas. Grabó
más de 1500 temas y algunas de sus composiciones más
conocidas son "I´ve got a Heart full of rhythm"
y "Wild man blues".
Ahora llega
el turno de Duke. Edward Kennedy Ellington (1899-1974) venía
de una fanilia de clase media que trató de orientarlo hacia
la música clásica. No hubo caso. Con 17 años
comienza a tocar profesionalmente y a los 23, ya en Nueva York,
forma su propia agrupación. En esos primeros años,
es él, junto a Fletcher Henderson y Don Redman, los que preparan
el camino para lo que luego será conocida como la era del
Swing. Su propia banda no descreía de la importancia del
solista y tenía valores como el trompetista Cootie Williams,
el bajista Jimmy Blanton y el saxofonista Johnny Hodges. En los
30 y los 40 amplía la cantidad de integrantes de su banda
y lleva su arte a teatros y clubes, brinda conciertos en la radio
y en el extranjero, e inicia, en 1943, el primero de los conciertos
anuales en el Carnegie May, de Nueva York. Imagínense, un
negro dirigiendo una banda y en ese lugar, en el ombligo del mundo!
Abajo las barreras. Con un estilo cambiante, donde conviven el Blues
y el Swing, su orquesta llevó el Jazz a las grandes salas
de concierto. Entre sus cantantes figuraron Mahalia Jackson, Ella
Fitzgerald y Billie Holiday. Algunas de las composiciones más
conocidas de Duke Ellington fueron "Moon Indigo" (1931),
"Sophisticated lady" (1933) y "Solicitude" (1934),
aunque su sello distintivo y presentación en todos sus conciertos
desde 1941, "Take the A train", fue escrita por Billy
Strayhorn. Count Basie (1904-1984), también había
nacido en New Jersey como Ellington y también siguió
sus pasos a la Gran Manzana, pero desarrolló su estilo característico
en Kansas City, donde creó su agrupación con algunos
ex componentes de las bandas Bennie Moten y Walter Page. Para algunos
es el más grande exponente de la era de las grandes bandas
del Jazz, además de haber sido un eximio pianista. A fines
de los 30 encuentra su apogeo, pero su estilo al piano, con algo
de reminiscencias de su maestro Thomas Wright Fast Waller, a despecho
de nuevas tendencias al teclado, lo continuó toda su vida.
¿Y qué
era lo que tenían en común, a lo que nos referimos
al principio y no aclaramos? Pues que los tres eran masones. Satchmo
fue activo integrante de la Logia Montgomery N º 18 de Nueva
York. Duke ingresó en la orden en la Logia N º 1 de
Washington D.C y Count Basie fue tanto masón en la Prince
May de Nueva York como en la institución paramasónica
y benéfica Shriner Temple. Y si quieren conocer las impresiones
de Duke Ellington cuando fue iniciado no hay nada mejor que escuchar
su tema "I´m begining too see the light", que fue
cantado por su hermano masón Louis Amstrong.
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